Felipe Alaiz de Pablo (Belver de Cinca, Huesca, 23 de mayo 1887 – París, 18 de abril 1959) está considerado como uno de los escritores más relevantes del movimiento libertario español.
Llegó muy joven al periodismo, profesión a la que se dedicaría con pasión militante y combativa el resto de su vida, dejando una enorme producción de artículos sobre innumerables temas, además de folletos divulgativos, críticas literarias, algunos relatos breves y una sola novela: Quinet (1924), escrita en la cárcel.
Tras iniciarse durante dos años como director de «La Revista de Aragón», José Ortega y Gasset lo descubrió y le abriría las puertas de «El Sol», en Madrid, lo que le permitió introducirse en la bohemia literaria e intimar con Pío Baroja y Eugenio D’ors.
De ahí pasó a Tarragona y Barcelona, donde tomó contacto con el movimiento anarquista, y comenzaría a dirigir numerosas publicaciones, entre otras «Revista Nueva», «Tierra y Libertad», «Solidaridad obrera» y «La Revista Blanca», ya en tiempos de la República.
Con el triunfo de las tropas franquistas y el fin de la guerra civil, Alaiz consiguió abandonar España en un tortuoso periplo que le llevó a un campo de concentración del sur francés, junto a decenas de miles de republicanos. Pasó los últimos 20 años de su vida en Francia, donde continuó escribiendo, volcado en su pasión periodística y su ideario libertario que marcaron toda su vida. Murió solo y pobre en el Hospital Broussais de beneficencia de París.