Desde el colegio, sobresalió por sus habilidades para las matemáticas y las letras. Posteriormente comenzó a ser reconocido por sus poemas y sonetos. Rivera desarrolló un estilo muy personal en el que se aproxima a la geografía colombiana. En términos generales, la totalidad de la obra de José Eustasio Rivera se encuentra relacionada con el sentido trágico de la vida.
Su primera obra es un libro de poemas, Tierra de promisión (1921l), con la que alcanza cierta notoriedad, su segunda y última obra, la novela La Vorágine (1924) de corte naturalista, que es un clásico de la narrativa realista pre-mágica, hasta el punto de ser considerada por muchos como la gran novela de la selva latinoamericana.
Trabajó como abogado, atendía cuantiosos pleitos en los Llanos de Casanare, por lo cual permanecía largas temporadas en Sogamoso, puerta de entrada a Los Llanos. Fue diputado al Congreso, desempeñó el cargo de inspector del gobierno en las explotaciones petrolíferas de la región del Magdalena. Estos encargos lo llevaron de nuevo a la misma selva que había sido fronteriza con su ciudad natal, y es esta selva lo que inspira la creación literaria del autor, recuperando en él las raíces de su infancia y la fantasía de su juventud.