Entrevista a Óscar Godoy, autor de la novela Te acuerdas del mar
Óscar Godoy comenzó su carrera como periodista, pero a comienzos de este siglo apostó por la literatura y la docencia. Es profesor en la Universidad Central de Bogotá, tanto en el Taller de Escritores (TEUC) como en el Pregrado de Creación Literaria y la Maestría en Creación Literaria. Y no ha dejado de escribir.
En la novela, Corso, el personaje principal, ha pasado su vida contando historias, es un narrador oral cuya pasión por el mar le lleva a relatar epopeyas ante oyentes muy diversos. ¿Cómo se combinan estos relatos con la literatura que los sostiene, y con la novela que tiene el lector en sus manos?
Corso es un personaje nacido en el interior del país que, como muchos colombianos de la zona andina, creció sin conocer el mar. El mar llegó a él por la literatura, por las novelas que leyó desde la adolescencia, y se le convirtió en una obsesión, un paisaje soñado al que algún día tendría que llegar en carne y hueso. Por eso no solo lee, sino que devora con fruición cada novela que cae en sus manos, cuya historia tenga como escenario el mar. Y por eso, cuando habla con la gente, su tema recurrente es el mar. Cada vez que tiene oportunidad, le cuenta a sus interlocutores las novelas que ha leído, con apasionamiento, con un talento de narrador oral que le brota de manera natural, y con detalles e interpretaciones que van más allá de las tramas novelescas e indagan en su tormento interior. En su caso, la literatura y la vida se fusionan, son una amalgama de magia y pasión que le ha permitido sortear los avatares de la lucha política, la pérdida y el miedo. Esta es, en buena medida, una de las tensiones que sostienen la novela.
¿Cómo fue el proceso de preparación o documentación de una obra de estas características? ¿Qué riesgos o desafíos debe asumir el escritor que quiere adentrarse literariamente en la violencia armada en su país?
Lamentablemente la historia de Colombia ha sido un ciclo constante de violencias, algunas de origen político y otras, sobre todo en los últimos años, vinculadas con el narcotráfico y la delincuencia. Por eso creo que es inevitable que muchos autores de mi país hayamos explorado este tema desde muy diversas perspectivas y exploraciones. El gran reto, por el camino que se escoja, es encontrar una mirada distinta, que se distancie de los lugares comunes de la literatura de la violencia. En el caso de Te acuerdas del mar, me interesó indagar en esas personas que dejaron atrás la lucha armada pero quedaron marcadas para siempre por esa experiencia y por el desencanto de los ideales nunca alcanzados. El presente de mis personajes es el de encontrarse en un proceso de paz ya en marcha, sin que eso signifique una adaptación fácil a los tiempos de paz, a las rutinas de cualquier parroquiano, lejos de la clandestinidad y las tensiones de la guerra. En ese tránsito coinciden tanto personajes que estuvieron directamente vinculados con la lucha armada, como personajes que a su pesar sufrieron las consecuencias del abandono y la pérdida por parte de quienes los dejaron atrás para ir al combate. El otro gran desafío en la escritura de esta novela es el mismo que enfrenta cualquier escritor comprometido con su oficio: construir la verosimilitud, lograr que el lector encuentre personajes humanos, sensibles, contradictorios, como lo somos todos, en situaciones que los confrontarán consigo mismos, con su pasado y con su entorno.
En cuanto a la preparación, en esta novela me acompañaron muchas obras literarias, autores que han recorrido temas cercanos y me dieron pistas sobre la forma de acercarme a la historia que quería contar. Por supuesto, también hay mucho de documentación sobre la lucha armada no solo en Colombia sino en países cercanos y lejanos con experiencias similares, y mucho de conversaciones sostenidas a lo largo del tiempo con personas enteradas de estos temas. Y por último, fue un gusto para mí repasar esas novelas del canon occidental cuyas tramas tienen como escenario el mar, pues se convirtieron en uno de los ejes que sostienen la novela.
¿Qué toma el autor de la realidad y qué devuelve? ¿Transforma la realidad o la interpreta?
Te acuerdas del mar es sin duda una novela construida a partir de la realidad, pero no pretende contar un acontecimiento específico ni realmente ocurrido. A mí siempre me ha preocupado, al estudiar la historia de mi país, que muchos ciclos de violencia culminan en procesos de paz que luego son traicionados, lo que da inicio a nuevos ciclos de violencia. Es algo así como un uróboro, esa serpiente mítica que se muerde la cola. La trama de la novela se ubica justamente en un momento de esos: se ha firmado un proceso de paz, pero la violencia sigue latente y amenaza a los antiguos combatientes. Pero como es un fenómeno reiterado en la historia, no me interesaba ubicar la trama en un momento específico. Por eso esquivé nombres y fechas, y preferí mostrar el uróboro más que ubicarlo históricamente. Con todo esto, lo que respondo a tu pregunta es que la novela recoge la realidad pero la interpreta y la trasciende al explorarla desde la perspectiva de sus personajes y de su trama narrativa. La novela es una ficción, pero nadie podrá negar que en su trasfondo palpita la realidad.
Hay vínculos muy fuertes entre muchos de los personajes y relaciones que condicionan sus vidas ¿son los sentimientos más brújula que la razón?
Esta es una novela de afectos. Afectos que vienen de atrás, del recuerdo de los miedos y las luchas compartidas, y afectos que se construyen en el presente, en esa habitación de hospital donde coinciden dos de mis personajes. Es posible que en el pasado existieran vínculos intelectuales y políticos, pero en el desencanto del hoy lo que prima es la solidaridad, el cariño, los lazos afectivos profundos. Y esos sentimientos, esa humanidad de los personajes, son algo que vibra y emociona durante la novela.
Uno de los jurados del Premio Ñ, el escritor argentino Jorge Fernández Díaz, definió la novela como “una poderosa parábola sobre la violencia política y sobre una amistad impensada”. Pero realmente hay más sombras que luces en esa relación fortuita entre Corso y don Luis ¿podría darse una verdadera amistad entre dos personas con ese recorrido vital?
Don Luis viene de un pasado oscuro vinculado con una violencia anterior. Es un hombre mayor que ha ocultado ese pasado por muchos años, y solo el azar hace que llegue a compartir una habitación de hospital con un hombre mucho más joven, Corso, vinculado con una violencia más reciente. Sin saberlo, y muy distanciados en el tiempo, cada uno ocupó un bando rival del otro, pero en el presente ya nada de eso importa. En el presente son apenas dos hombres agotados, desencantados, atormentados por la enfermedad, y entre ellos brota una solidaridad, un afecto apenas natural en ese contexto. Sus conversaciones, de hecho, nunca harán referencia a esos pasados tormentosos. Su amistad nace de las historias sobre el mar, que crean un vínculo más sólido que cualquier otro.

El escritor colombiano Óscar Godoy Barbosa
Para finalizar ¿la literatura es bálsamo o antídoto frente a la violencia?
Yo quisiera que fuera ambas cosas, pero eso es mucho pedirle a la literatura. Una buena novela, un buen cuento, seduce, captura a su lector, lo conduce en alguna dirección, que muchas veces ni siquiera es la que el autor pensó, lo cuestiona, lo pone a reconsiderar algunas nociones que daba por ciertas, lo incomoda, lo confunde, le plantea preguntas, le muestra realidades, lo conquista, lo espanta, lo hace reír y emocionar, y por cualquiera de esos caminos ya logró algo. En mis novelas y cuentos que se ocupan de este tema, la violencia es una presencia que estremece, que está allí, que nos persigue y nos cuestiona en lo que somos como sociedad y como seres humanos. Si logro que el lector conozca otras perspectivas, vibre con mis personajes y se plantee al menos algunas preguntas, ya eso será un gran logro para las obras que escribo.
Fuente: https://revistadesbandada.com/2026/07/09/te-acuerdas-del-mar-de-oscar-godoy-barbosa/




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